A ésta época en la que nos ha tocado vivir, alguno que se aburría mucho (pero listo el
muchacho) la ha definido como la
sociedad de la información. Y no es para menos: si no sabes
lo que ha hecho el Madrid, pones el teletexto; si estás interesado en las elecciones de
Guatemala, lo buscas en internet; y si no estás seguro de si la Paca ha cortado con el
Paco, le preguntas al corrillo de vecinas que a la puerta de tu casa está jugando a la
bresca.
Esto no sería malo, si no fuera porque tanta comodidad y nuestro ajetreado ritmo de vida
está consiguiendo que la
era de la información se esté cargando a la
era de la
reflexión. Ya no tenemos tiempo para pensar en cosas banales, quedar con un amigo para
ponernos al día cada vez está más caro, y el pasar una tarde entera contemplando el aire
y escuchándonos por dentro es un lujo que pocos se pueden o quieren permitir. Y de vez en
cuando... merece la pena hacerlo.
Con esa intención nace esta nueva sección en la web, aún a sabiendas de que vamos a
participar 4 y el apuntador, y de que el resto se pasará por aquí cada dos por tres de
puntillas a ver si alguien ha dejado escrito algo nuevo. Porque escribir es la mejor
manera de pensar, ya que te obliga a hacerlo de manera más tranquila, y luego te da la
oportunidad de ver cómo tu cogote ha ido cambiando con el paso del tiempo...
y no lo digo
porque cada vez tengas menos pelo y más arrugas, precisamente.
El
Kartero
es el que ha dado el primer paso, y eso es algo que quiero agradecer
personalmente. Ya estaba cansado de garabatear sus cuadernos cuadriculados (como él dice),
y como a los
Zapatrús ya les ha compuesto canciones para sus próximas quince giras, con
todo lo que tiene en el stock ha tenido a bien el cedernos de vez en cuando algunas
palabras. Yo también me pasaré de vez en cuando por este rinconcillo, y sobra decir que
la puerta está abierta para el que quiera pasar. Aquí cabe de todo: Cuentos chinos,
chistes de chinos, reflexiones... tras darle a la china, trabalenguas en castellano
antiguo, poesías sin rima...
Y como la inspiración la dejo para alguna de mis historias, esto lo he titulado con lo
primero que me ha venido a la cabeza:
El Lapicero Rinconero. Iba a llamarlo la
pluma rinconera, pero alguno lo podría haber cogido con doble sentido, jeje. Quitémonos
de una vez la vergüenza, y ayudemos a sacar al resto una sonrisa o al menos un momento de
reflexión.