Sol
Cada día despierto en esta añoranza que me ahoga.
Necesito ese aroma que me embriaga de ti y que se aleja conforme voy saludando al nuevo día.
Sol, ¿por qué me torturas con tu intensa luz?
¿Acaso quieres que me rinda ante tu cielo?
Desiste de tu empeño y nubla tus largos días hasta que tu luz se haga eterna. Así podré soñar con ella toda la vida.
Daja que tu luz se apague, aunque se congele el tiempo y mueran los girasoles.
No necesito de ti. Solo vivo de la noche.
No comparto tu alegría, ni tus mil amaneceres.
Soy amigo de la Luna, compañero de mareas y amante de atardeceres.
Yo viviré como el grillo...
Le cantaré a las estrellas que vigilaron mis besos.
Añoraré cada tarde que me envolvían sus gestos.
Y esperaré, por si vuelves...
Si decides ser perseida en mi eterno firmamento.
Te acunaré con mis brazos y te cubriré de besos.
Y dormiremos, por fin, en la inmensidad del cielo.
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