Somos de Campo
Rincón, ante todo, es un pueblo agrícola. Decir lo contrario sería tontería; pero sobre
todo, sería mentir.
Este rasgo de nuestro pasado, presente y futuro, es algo de los que los rinconeros
nos sentimos realmente orgullosos, y que a muchos de nosotros nos cuesta callar cuando
hablamos de nuestros orígenes.

Hablar de peras en Rincón es como hacerlo de conejos en Villamelones. Estamos condenados a vivir juntos, las amamos durante todo el año (salvo cuando hay que ir a cogerlas), y presumimos de ellas allá donde vamos. Hagámoslo una vez más, pero esta vez sin movernos del sitio.