No es muy fácil contar (fuera de la Rioja) el que allá tengamos por constumbre jugar
campeonatos de futbito durante 48 horas seguidas. Las
48 horas les llamamos, no sé
porqué...
Estas explicaciones suelen derivar en las preguntas:
- ¿Pero os puede tocar jugar a las 4 de la mañana?
Dicen.
- ¿Pero ya aguantas corriendo las 48 horas?
Flipan.
Sí. Seguramente sea una costumbre que se haga en algún otro sitio de España.
Posiblemente en todos. Pero la pasta de la que está hecha la gente de la zona de la
ribera (o la pasta... o los
pocos dedos de frente, que dirían nuestros padres), unido
a que la región la forman un montón de pueblecitos pequeños, y que cada uno de ellos tiene
su propio campeonato en una fecha señalada, hace de este tipo de torneos una especie de
vicio que, a lo que nos gusta la mezcla de sado y fútbol, nos tiene enganchados durante
demasiados fines de semana al año.
El de Rincón coincide con el finde de San Juan. Como no teníamos suficientes actos para
estos dos días, nos inventamos esto. Estamos colgados... Quizás esto tenga que ver con
la poca frecuencia (tras la retirada del Loccoss) con la que un equipo local gana el
campeonato del pueblo. Cuando salimos del pueblo, solemos llegar más lejos... pero
cuando jugamos en casa, o bien es la presión del público o la que ejerce el kalimotxo en
nuestros estómagos el sábado por la noche, lo cierto es que hay más triunfos repartidos
por la zona que en una mano ganadora de la bresca.
Esta vez, la historia pudo haber cambiado, pero se quedó en el casi.
El Totem llegó a la
final, pero la Resaca alfareña se llevó el gato al agua (para un día que los jugadores
del Totem habían vencido a la resaca por la mañana, llegó la de la tarde y les ganó).
Vaya chorradas que digo cuando tengo hambre. Me voy a picar algo.
Bueno, el caso es que el primer partido del Totem en Rincón acabó en derrota. Como suele
pasar año tras año, el partido inagural fue un cúmulo de despropósitos, en el que la
gente no se entiende demasiado y los fichajes foráneos todavía no se acostumbran al
estilo de juego local. Esta vez los beneficiados fueron el equipo aldeano del Estanquero
y el
Marcos los que pasaban por allá, y se
encontraron con los 3 puntos y el pase a la siguiente ronda (cosas del campeonato: la
siguiente ronda les volvió a juntar, y esta vez ganaron los de Rincón).
La verdad es que sirvió como escarmiento este primer partido, y el resto de partidos
(con más o menos gloria) fueron ganado por el Totem, que estrenaban camisetas - y que
tenía el banquillo con más gente que el tribunal del Caso Malaya. Más que de buen juego, se
volvió a tirar de veteranía, y bastó analizar el cuadro de cruces para saber qué
resultados convenían para ir (si se puede llamar así)
por la parte fácil del
cuadro. El más duro escollo (a mi parecer) fueron una vez más los arnedanos de Panadería
Ibáñez; pero como siempre pasa cuando nos encontramos un hueso duro en frente, se sacó
lo mejor que había y se hizo un partido genial... y también como siempre, el partido de
semifinales que a priori se presentaba mucho más fácil (contra unos alfareños casi
desconocidos) se tuvo que resolver en la tanda de penaltis.
Y así llegaron a la final el Totem, por la parte baja, y la Resaca por la mitad de
arriba. Y con las espadas en alto y el oro en juego comenzó el partido. Y a pesar de que
somos más bastos y que le dimos a todos los palos, al final, fueron ellos los que se
quedaron con las copas.
Así, ganó la Resaca por 3 a 0. y aunque no llegué a verlo, podría asegurar sin lugar
a dudas que fueron justos vencedores del campeonato, ya que venían de eliminar a los
vigentes campeones (la Cantina), y en semifinales al Molón de Castejón. El trofeo para
el mejor jugador del campeonato fue para el alfareño
Rubén,
mientras que el del mejor jugador local se lo dieron al
Iván Pérez,
Esta vez, el Diego y yo tuvimos que vivir la trayectoria del Totem desde la grada (es
increible lo lentos que pasan los segundos cuando lo ves desde fuera), ya que para este
campeonato decidimos apuntarnos La Ratonera al completo. Como cuando se juntan los Rolling
para una nueva gira, o los
Harlem Globetrotters
cuando traen su circo a Europa, nosotros
también tuvimos que tirar del recuerdo para saber quiénes ibamos a formar equipo.
Finalmente, todo un elenco de figuras componían el equipo: algún zampabollos, el mejor
defensa del Alfaro, un padre maño, la estrella del River Ega y un talento emergente de
San Adrián.
Jugar... no jugamos en ninguno de los partidos que disputamos, pero la verdad es que me hizo
bastante ilusión recuperar sensaciones pasadas, como cuando un pase bien dado era considerado
todo un logro. Había cosas diferentes: ahora tenemos mucha más gente de peso en el
equipo (de mucho peso), el Diego se ha comprado pantalones y deportivas para jugar,
o incluso un partido de solteros contra casados ahora tendría más sentido (aunque todos
jugáramos contra el Raúl, pero bueno). Pero hay otras cosas que no han cambiado, como las
broncas que nos echamos tras un balón perdido, o lo poco que nos dura el cabreo. Y luego,
todos a cenar, como antaño. Solo que antaño nos gustaba más ganar que cenar, y ahora...
tengo mis dudas.
El resultado es lo de menos. Sobre todo porque nos ganaron unos muchachos que metieron 2
goles más que nosotros, corrían 4 veces más, y tenían casi 8 años menos. Tras esta
derrota (que no entraba en los planes de nuestra hinchada y de nuestro hinchado ego tras
las primeras dos victorias), lo único malo ha sido la lesión de nuestro hombre más en
forma (el Maura). Los 4 fichajes respondieron, pero
los Musaka
(¿alguien sabe qué quiere decir ese nombre?) fueron muy superiores... y ellos tuvieron el
privilegio de jugar a las 2 de la mañana de esa misma noche.
La gente y el Sol abarrotaron las instalaciones durante los dos días, dejando como único
punto negativo (a mi modo de ver) el estado en el que se encuentran las dos pistas
exteriores, en las que jugar a fútbol es casi tan difícil como
bailar break en una
piscina, y que -a la vista de los jugadores- casi hacen preferible jugar en las "pistas
rojas" de las escuelas - aunque lo realmente bonito del campeonato sea el que haya tres
partidos a pocos metros, y tanta gente se deje ver por ahí.