Muchos somos los que hacemos propósitos cuando comienza el año. Uno de los más populares
es el de
hacer más ejercicio. En Rincón semos diferentes, y aunque no somos los únicos
en hacer esta prueba, creemos que el último día del año es buena fecha para correr.
Es más: hay quien ni siquiera corre. A media mañana, cuando ya va siendo hora de comer,
cuando todavía tenemos la tripa llena de turrones de Nochebuena, y sabiendo que hay que
hacer hueco para los que podamos comer esa misma noche, nos ponemos la
pantaloneta,
las zapatillas apolilladas, y vamos a las escuelas a coger el dorsal.
Allá están el Cebrían, su micrófono, y el resto de miembros de la asociación de Rincón
Deporte, preparando hasta el mínimo detalle de la prueba. La organización es perfecta, sobre
todo el Miguel, que en seguida se situa en la báscula para que ningún coche pueda
echar abarjo semejante despliegue.
Por tandas, en base a edades (que no a fuerzas... sino la cosa sería diferente), van saliendo
grupos de atletas. Unos corren, otros se caen, los que más aplauden. Pero allá estamos todos.
Creo que es una preciosa forma de despedir el año. Cada vez se va apuntando más gente, pero aún
hay muchos que no se atreven a dar el paso. Aún tienes tiempo para preparar la de este año...
¡no tienes excusa!